Quien se sienta por primera vez, en primera línea de El Campello, ante una carta de mariscos suele hacerse la misma pregunta: ¿qué diferencia hay entre la quisquilla y la gamba roja?
La primera diferencia puede apreciarse a simple vista. La quisquilla suele presentar un cuerpo más fino y semitransparente, con tonos rosados y violáceos. Además, destaca por un rostro alargado, conocido popularmente como «cuerno», mucho más largo y fino que el de la gamba roja, lo que permite distinguir ambas especies con facilidad.
La gamba roja, por el contrario, tiene un cuerpo más robusto y un color rojo intenso y uniforme, especialmente cuando está cocinada. Su cabeza es proporcionalmente más grande y concentra gran parte de los jugos que le aportan su característico sabor.
Más allá de su aspecto, ambas ofrecen experiencias gastronómicas diferentes. La quisquilla destaca por su carne delicada, su textura suave y un sabor elegante con un ligero toque dulce, por lo que suele servirse simplemente hervida. La gamba roja ofrece una carne más firme y un sabor mucho más intenso, siendo habitual prepararla a la plancha o al horno con sal para realzar todas sus cualidades.
Lejos de competir entre sí, quisquilla y gamba roja representan dos maneras diferentes de disfrutar del producto del mar en El Campello. Conocer sus diferencias permite apreciar mejor la riqueza gastronómica de la costa alicantina y elegir cada una por lo que realmente ofrece.
Este artículo ha sido elaborado en colaboración con Salabre Taverna.